Retórica Socialista

Pensées sur le discours cubain et d'autres choses

POR QUÉ CUBAZUELA


EL CONTUMAZ INTERÉS de Fidel Castro por, digamos, apropiarse de Venezuela, quedó explícitamente manifiesto ante el mundo poco después del Incidente de Machurucuto. Tampoco es un secreto para nadie que bajo la máscara del Internacionalismo (dogma básico del socialismo de todos los tiempos), el Castrocomunismo fue invadiendo soterradamente —otra vez, pero ahora sí con éxito— a Venezuela. De tal suerte que, los difuntos Castro y Chávez consiguieron instaurar una nación, como diría Carlos Alberto Montaner, bicéfala y dizque logrado borrar sus fronteras territoriales. No obstante, subyace al interior de esta operación una contradicción que vale la pena conocer.

A lo largo de la historia el nacionalismo fue considerado por muchos líderes marxistas como un mal social mayor producto del capitalismo. Algunos declaraban abiertamente —incluido el propio Castro— su oposición a tal doctrina, calificándola de fascista. La unión de los pueblos latinoamericanos, que aboga desde hace tiempo por la disolución de las fronteras, es una variante de esta visión que no sabe diferenciar entre el chauvinismo racista y el patriotismo racional. De modo que toda forma de interés nacional es catalogada absurdamente por la propaganda madurista como una forma de fascismo. 

La doctrina socialista del internacionalismo va en contra de los mismos derechos nacionales que hoy Venezuela invoca ante los organismos internacionales.

De sol a sol se esparcen como cáncer por América Latina pequeñitas dictaduras estatistas cabalmente entregadas al uso de la fuerza bruta cuyo derecho a elegir su propia forma de gobierno no debe ser respetado por las naciones libres del mundo. 

Las dictaduras no tienen derechos nacionales. 

La colectivización total de la propiedad en Venezuela está ya muy próxima, ello traerá consigo la colectivización de los derechos, o lo que es lo mismo, la desaparición total de los derechos.

Raimundo santaclarensis
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“NOSOTROS NO INFORMAMOS, PENSAMOS CUBA”

Roba al estado, no al rico

Vallejo contra Santos, los Castro, García Márquez, las FARC y la madre de los tomates…

El escritor Fernando Vallejo ataca al Estado y lo considera el opresor número uno de los ciudadanos colombianos.

Retórica Socialista se complace en compartir con los lectores esta reflexión suya de hace algún tiempo por considerarla prácticamente un manifiesto libertario. 

https://m.youtube.com/watch?v=7GtA2RRZoE8

EL OCIO Y EL NEGOCIO

El delirio mexicano de la Autarquía

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Autarquía, amigo lector, significa autosuficiencia económica: el sueño de miles de políticos y economistas. Imagine un país que no necesite comerciar con ningún otro porque puede arreglárselas solo. Es decir, puede producir todo tipo de bienes y servicios sin necesidad de importar absolutamente nada, un país que no necesite obtener ingresos en divisas exportando bienes o servicios porque todos son consumidos dentro de su propio territorio.

Bien, le informo que la autarquía es un imposible, a no ser que se consiga por la fuerza. O sea, con la implantación de un régimen dictatorial. Sin embargo, cabe añadir que los pocos países que lo han intentado se han empobrecido muchísimo debido la escasez y el alza de precios que provoca la monopolización de la producción de ciertos bienes y servicios.

Como un río desbordado se esparce la idea entre los mexicanos de que consumiendo productos nacionales se puede ayudar a la economía mexicana. Lo primero que debe saber usted, amable lector, es que no existe la economía mexicana, la única economía que existe verdaderamente es SU economía, la SUYA y ninguna otra. Cuando Telmex monopolizaba el mercado, por ejemplo, los teléfonos eran caros, escasos y el servicio era malo. Fue la entrada de empresas extranjeras al mercado mexicano lo que abarató el mercado de las telecomunicaciones en nuestro país, no lo olvide. Por supuesto, el progreso tecnológico siempre juega un papel fundamental en estas transiciones. Y aun sería más barato y eficiente si no estuviera regulado por el estado. Estoy seguro que usted no dejará de consumir NETFLIX para comenzar a ver BLIM. Piense, en el mercado de la televisión, monopolizado por el Cartel Televisa/TV Azteca, prácticamente agonizante gracias la televisión de descarga continua. A dónde quiero llegar, pues bien, deseo que entienda que el progreso tecnológico no producido en México, sino por empresas extranjeras, lo han ayudado a usted y mí económicamente. Es verdad que lo han hecho indirectamente, es decir, persiguiendo sus propios intereses; pero, al fin y al cabo, nos han ayudado ofreciéndonos servicios más baratos, de incomparable calidad.

(No se asombre, la palabra “cartel” es un término usado por los economistas desde hace más de un siglo para expresar el acuerdo verbal, que no legal, de estrategias comerciales entre dos empresas que desean monopolizar el mercado. De hecho el término DUOPOLIO que corrientemente utiliza la prensa con tendencia a la izquierda, como la revista Proceso y diarios como La Jornada, o tabloides digitales como AristeguiNoticias o SinEmbargo, es incorrecto tanto desde el punto de vista legal como económico.)

Muchos de los bienes producidos en México son de muy alta calidad y, pese a la inflación, todavía son accesibles al público. Otros, amén de su calidad, son extremadamente caros, puesto que la materia prima con que se producen tiene que ser importada. Supongamos que México quisiera producir un celular ¿de dónde sacarían los fabricantes el coltán necesario para producirlos? No, si los zapatos chinos son más baratos y su calidad es equiparable a los nacionales, usted debe comprar aquellos que favorezcan su economía, no la del país.

¿Por qué la economía mexicana es un desastre total?

Dejaré aquí un listado de las razones que explican por qué SU economía no ha visto mejoría alguna en tantos años.

1. Impresión indiscriminada de moneda (detonador de inflación o alza de precios).

2. México es uno de los países con menos libertad económica según el índice de libertad económica mundial (demasiada burocracia).

3. Deuda estatal o externa (el gobierno pide dinero prestado a instituciones privadas y a gobiernos extranjeros para llevar a cabo sus programas populistas y la deuda te la cargan a ti, o sea, al contribuyente).

4. Estado Grande (el estado interviene en todo, regula todas las esferas de la vida y, por ende, tenemos que mantener una enorme masa de burócratas a la que, por cierto, usted mismo tal vez pertenezca).

5. La inseguridad (la ilegalidad de las drogas hace que la población presidiaria crezca logarítmicamente en México y son los contribuyentes quienes la mantienen; además, la inseguridad esteriliza el terreno para los negocios o intercambios de bienes y servicios libres y voluntarios. La legalización traería la paz y la prosperidad porque de la siembra de mariguana y otros opiáceos, en el procesamiento y en la venta se emplearía a mucha gente. Amén de que el Narco perdería su gran poder de fuego y corrupción

Así de simple. Ahora, el problema es que la corriente política de izquierda que muchos mexicanos desesperanzados hoy apoyan no va a cambiar esto porque lo que te acabo de describir, amable lector, desde el punto vista económico, se llama SOCIALISMO y , por desgracia, todos los partidos mexicanos son socialistas o lo que es lo mismo socialdemócratas.

Socialismo = Pobreza Eterna

Raimundus sanctaclarensis

ÉTICA DE LAS EMERGENCIAS EN LA ESCUELA PÚBLICA

Thoreau se consideraba una mayoría de uno y Rand solía decir: “La minoría más pequeña del mundo es el individuo”. Pero no es el individuo quien importa al profesor de ética en la escuela contemporánea, sino la colectividad. La ética utilitarista, con la que se adoctrina a nuestros hijos es sólo una de las mil cabezas de esa Hidra venenosa a la que los libertarios llamamos Marxismo Cultural. Resulta irrisorio que el estado, principal opresor del individuo, pretenda defender las minorías. Con demasiada frecuencia se olvida que la sociedad no es más que la suma finita de sus individuos.

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que el marxismo cultural, enraizado en la socialdemocracia, es la corriente de pensamiento hegemónica en la Academia actual. A menudo me preguntan si no es contradictorio el que un liberal-libertario trabaje para una institución pública, siempre respondo con una pregunta: “¿Has visto La lista de Schindler?”. No hay institución educativa en donde se necesite más un libertario que la escuela pública.

Mis alumnos, medio contrariados por el famoso Dilema del Tranvía de Philippa Foot (una actualización de la Tabla de Carnéades o el dilema de la Defensa Propia), sienten que mis ideas morales chocan con las del profesor de ética ¿Por qué? Bien, por un lado, enseño ética libertaria, la de la libertad individual, y él, por el otro, ética utilitarista, es decir, la que busca un mayor bienestar para el mayor número de personas posible. En suma, yo pongo al individuo por encima de todos cuando para él no pasa de ser un animal sacrificable en pos de eso que llaman Bien Común. La ética utilitarista justifica las ideologías que promueven el uso de la violencia colectivizada contra el individuo. Esta ética es la base del sistema político moderno.

¿¡Cómo evitar la confusión, si son dos modos de ver el mundo totalmente opuestos el suyo y el mío?!

No existe una diferencia esencial entre el comunismo y la socialdemocracia, sino de grado. Me refiero al grado de expoliación a que ambos someten al individuo. Ninguno de estos sistemas políticos reconoce la empatía entre los individuos a través de los intercambios voluntarios y la cooperación social. No reconocen principios morales como el respeto a la propiedad privada o la no-agresión.

La ética de las emergencias plantea problemas que tal vez en el derecho penal sean útiles, mas no al hombre común y corriente. Esta ética plantea problemas en los que suele haber sólo dos soluciones: A o B, tertium non datur. Suele, además, aislar una supuesta situación de emergencia de todos las circunstancias como si se tratase de un ecuación algebraica. Situaciones en las que la mayoría de las personas no nos vemos envueltas durante el curso de nuestras vidas.

Para el libertario plantearse si el conductor de un tranvía desbocado debe atropellar a un gordo o a cuatro personas atadas a la vías es un absurdo. ¡Reto a que se me mencione con nombre y apellido un conductor que se haya visto realmente en una situación similar! Nuestra ética, la ética libertaria, se plantea problemas reales del tipo ¿tiene el gobierno derecho a expropiar una casa para construir una carretera? Sabemos que estas sí son situaciones Colectivo vs Individuo que suceden a diario. Y es que en la realidad siempre hay una tercera, cuarta, quinta y hasta décima opción. La vida real no es una tragedia griega, donde la vida se halla cerrada en su destino, predeterminada.

La ética utilitarista pide siempre el sacrificio. Alguien debe perder para que otros puedan ser felices. La ética libertaria es la ética del win/win. El libertario no cree en el imperativo categórico, no se sacrifica por nadie ni quiere que otros se sacrifiquen por él. Para el libertario no tiene sentido, en absoluto, preguntarse qué hacer si alguien se está ahogando o arde en las llamas. El libertario se cuestiona dilemas más cotidianos como el del aborto, el matrimonio homosexual y cosas por el estilo.

Los libertarios no descubrimos el hilo negro, la ética del Amor Propio, ya está en la Ética Nicomaquea. Los libertarios sólo actualizamos esa ética en la era post-industrial. La doctrina del egoísmo, que no egolatría, se opone totalmente al altruismo. Y es una doctrina racionalista, puesto que es el producto de un proceso psico-epistemológico no místico-milenarista.

UN MITO DE ALEJANDRO 


 ¿Quién no recuerda aquel poema de Robert Graves, en el que se sueña que Alejandro el Grande no murió en Babilonia, sino que se perdió de su ejército y fue internándose en el Asia? Al cabo de vagancias por esa geografía ignorada, dio con un ejército de hombres amarillos y, como su oficio era la guerra, se alistó en sus filas. Así pasaron muchos años y en un día de paga, Alejandro miró con algún asombro una moneda de oro que le habían dado. Reconoció la efigie y pensó: yo hice acuñar esta moneda, para celebrar una victoria sobre Darío, cuando yo era Alejandro de Macedonia. 

Adrienne Bordenave, La modificntion du Passé ou la seule base de la Tradition (Pau, 1949). 

TOMADO DEL LIBRO BREVES Y EXTRAORDINARIOS DE BORGES Y CASARES