Retórica Socialista

Pensées sur le discours cubain et d'autres choses

Alberto Sicilia Falcón, el narcostar bisexual

Alberto Sicilia Falcón nació en Matanzas, Cuba el 30 de abril de 1945. Luego de la llegada de Fidel Castro al poder se fue a Miami, donde, estudió en…
— Read on nuestraaparenterendicion.com/index.php/blogs-nar/weary-bystanders/item/946-alberto-sicilia-falcón-el-narcostar-bisexual

Anuncios

¿Asesinaron a Camilo Cienfuegos? – Cuba Hora Cero

¿Asesinaron a Camilo Cienfuegos? – Cuba Hora Cero
— Read on www.google.com/amp/s/cubahoracero.wordpress.com/2015/10/27/asesinaron-a-camilo-cienfuegos/amp/

MARXISMO Y PUS

http://m.diariodecuba.com/internacional/1498824827_32248.html

Otra crónica del #sinderecho…

Tomado del muro de Facebook de Lia Villares

Cuando la muchacha me hizo mirar a cámara y me pidió que me echara para atrás que había un “problema” con mi pasaporte, calmadamente me cambié, saqué mis carteles y me paseé por todas las puertas de salida diciendo que era una ciudadana cubana sin derechos. 
“Porque no”, fue la respuesta a gritos que me dio una funcionaria de inmigración cuando pregunté reiteradas veces que me dieran una sola razón lógica que explicara la negativa a mi salida. 

Habían allí más activistas, al menos cuatro, a los que habían prohibido igualmente viajar en el mismo vuelo a Cancún.
Después de “alterar el orden” a las 3 de la tarde en la terminal 3 del aeropuerto, esto es: sacar un par de carteles y gritar mis derechos civiles y políticos, ampliamente apabullados, fui empujada a la patrulla 880 de la policía aeropuertaria, por la oficial 07718, una puta disfrazada de policía o viceversa, que después de jorobarme el brazo por la espalda y montarme a la fuerza, cuando una funcionaria de inmigración le dijo “métele un tapaboca” para que me callara, se dispuso a propinarme una serie de galletazos, acompañada de una mueca de placer lésbico aberrado. Le mordí como pude la mano que me arañaba la cara con unas uñas estilizadas larguísimas y pintadas de morado y le grité “perra” esquivando las galletas con mis pies, hasta que logró metérmelos también mientras cerraba la puerta de un tirón y el policía chofer hermetizaba la ventanilla. El carro patrulla arrancó y me despedí de los presentes con el signo de Libertad con mis dos manos extendidas en el cristal. Les pregunté a los policías si habían visto la secuencia de violencia femenina hardporn que evidenciaba un abuso clarísimo de autoridad y me contestaron que me callara o yo me iba a enterar de lo que era un tapabocas de verdad. 
Me llevaron primero a la estación del aeropuerto, con un cartel que decía policía en varios idiomas, ruso, chino, italiano, francés… evidentemente confundidos, y después de un rato me trasladaron a la de Santiago de las Vegas (telf. 7683 2116) donde me tuvieron hasta las 8 de la noche, esperando por el agente de la 21, esta vez un completo desconocido, para darme la “libertad”. Ese lo único que hizo fue ponerme una multa de 30 pesos según el decreto 141 artículo 1 G y ni siquiera me dirigió la palabra, ni a mí, ni al jefe del calabozo, el superior 1er teniente Chaveco, que estaba desesperado porque me fuera de allí porque ya lo tenía loco conque me dejara hacer mi consabida llamada telefónica, a lo cual me respondía, impasible ante mi trágica, pero no menos cierta, autodenominación de “desaparecida” y “secuestrada”, que quienes tenían que autorizarla eran los de la CI (contrainteligencia), porque yo, los “opositores”, éramos un caso especial. 
Al principio me molesté en preguntarle mi situación legal al oficial de guardia, otro derecho negado, a lo que indagué si tenía otra función en el calabozo además de comer mierda, después de haberlo visto flirtear con una presa, cogerse la corriente con un toma precario y bromear con los encerrados al respecto, de la manera más atolondrada posible. El joven se ofendió y llamó a la mayor Isabel Peña, según se identificó, jefa de instrucción penal, quien luego de conocer mi estatus de “CR” y decirle al muchacho que a ella nadie le llamaba comemierda de esa forma, y de leer en alta voz el cartel de mi blusa (el artículo 13 de la Declaración universal de los derechos humanos sobre la libertad de movimiento, con un tono altamente irrespetuoso), me hizo un despliegue fabuloso de chusmería y me dedicó a “pleno pulmón” (textual) y manoteo un repertorio de improperios, plagados del más forzado odio ideológico al estilo de “mercenaria, bandida, contrarrevolucionaria”… que ciertamente me dejaron atónita y con ganas de aplaudir semejante actuación, digna de una sala de teatro. Y salió indicándole al de guardia que si se me ocurría sacar el celular, me lo “incautara”.
Una tarde en una estación como esa da para escribir un guión dramatúrgico. 
No pude ver ni un solo caso de delincuencia, propiamente. Le “ocupaban” o “decomisaban” o simplemente robaban 40 mangos a uno, 40 litros de cloro a otro. Una bolsa con las pertenencias de un homeless, pensando que también las vendía. Un “deudor” de multas “injustas”, que hizo trizas la nueva que le daban. Uno que “no hizo nada” y aún así le dejaron ir con una multa de 1500 pesos. Y la novia/asistente del joven policía de guardia, que nunca dijo por qué la tenían allí desde el viernes, siendo un lunes. Esa es la entretenida vida de un calabozo cubano: sin crímenes ni criminales. 
Condeno una vez más la impunidad de todos los funcionarios públicos que participan y son cómplices de esta farsa, porque no creo que deba tomarse en serio la supuesta “autoridad” de estas personas, al servicio de la tiranía más larga de la región. Algún día habrá un ajuste de cuentas, no lo sé, pero deberían hacerse responsables por los secuestros y detenciones arbitrarias desde ya. 
Las organizaciones que invitan a los activistas y gastan recursos en boletos que son desechados sin respuesta por los funcionarios de inmigración deben hacer una queja formal y oficial para que las indemnicen por los pasajes perdidos y haya un coste moral al menos para esta institución y quizás un freno a la hora de este actuar impune y represivo contra ciudadanos cubanos, pacíficos, defensores de derechos humanos. 
Me solidarizo como una más, con todos los activistas que están siendo impedidos de salir del país, porque sé que en algunos casos esta politica del desgaste e intimidación puede funcionar y abandonarán por frustración y soledad. Pero muchxs, seguiremos dando tremendo berro.

https://www.youtube.com/watch?v=a_qOPCjOxfQ&feature=share

Anarquía, Dios y el Papa Francisco [el comunista]

LOS MOLESTOS PATRIOTAS


Hoy he visto la indignación por las redes, grupos de cubanos enaltecidos e incómodos, como verdaderas jaurías de aseres en un concierto de Van Van, en sus mejores tiempos. La creme de la creme de los ecobios difíciles, con iddé reluciente a la muñeca, como si el orisha le hiciera más macho, como si los gramos de oro en un canino le otorgaran la testosterona que no proliferaba en el barrio, porque le llenaban de dedos la mejilla.

Están molestos porque unos venezolanos incineraron nuestra enseña nacional en señal de protesta, en las manifestaciones antigubernamentales de estos días. Nuestra bandera, porque es mía también, pero a la vez no es la mía. Mi bandera es la que ondeaba en la manigua en brazos de un mambí, no la que llevan los batallones de Avispas Negras del MININT que van a reprimir a los venezolanos. Les llaman ignorantes, que si los venezolanos no reconocen que una bandera no es un gobierno, que representa a un país.

Comprendo a los aseres indignados de la red, porque tienen razón, han quemado su bandera en las calles de Venezuela, es la misma de los consulados de la dictadura que les cobra el pasaporte más caro del mundo y ellos pagan contentos, sonríentes. Es la misma bandera de los consulados al que van a celebrar los veintiséis de julio por tres cervezas con chicharrones, porque no importa, porque son lo entes individuales creados en un proletariado hambriento, preocupado por las proteínas más que por los principios.

Los que robaron la república, la constitución y han repartido la muerte por el mundo llevan esa bandera. No te molestes, merece el castigo. Nuestra bandera está enfangada por los silencios cómplices. Si tuviéramos una pizca de honor cada vez que pasa un venezolano junto a nosotros, deberíamos ponernos de hinojos y pedir perdón. ¿Cuá es la molestia, el enojo?

Tal vez no seamos ignorantes, pero somos cobardes ignorantes.

R.Muñoz.

EN LA ESCASEZ APRETAMOS LOS DIENTES


Cuba tiene, sobre todo, escasez de rebeldía. Por eso es tan valiosa la poca juventud rebelde que aún nos queda. Cuando se dice que un joven es rebelde, lo que en realidad se está diciendo es que se rebela contra lo absurdo de su sociedad. No se declaran los jóvenes en rebeldía contra las ideas más absurdas y complejas, sino sólo contra aquellas que parecen aún más estúpidas ante los ojos del sentido común.
La escasez es una propiedad de la naturaleza. Ella es la culpable de que exista la propiedad. Desde los inicios de las civilizaciones sumeria y egipcia, la escasez de tierras fértiles produjo guerras. Sí, aunque parezca increíble, las cosas tienen dueño porque son pocas. Esta mesa, esta máquina desde donde escribo tienen que ser producidas, pues, no crecen en los árboles. 
Nada más lejos del Edén, el vergel de la súperabundancia, que la realidad humana. En nuestro universo, dada su realidad entitativa, sólo el aire y las aguas de los acéanos son superabundantes. Aunque sólo el primero es gratis (o sea, carente precio), puesto que todavía no tiene dueño.
Siempre me ha parecido inteligente la manera en que el —acaso el elohista— escritor resuelve la expulsión de los padres de la humanidad del paraíso: condenándolos a trabajar para poder vivir.
No hablaré aquí de la legitimidad de la propiedad privada. Esa es caña para moler otro día. Sino de la escasez.
La escasez es un concepto fundamental para filosofía de la libertad. Quizá la más antigua de todas. Y, como es natural, para la economía liberal, pues, es la clave que permite entender un hecho aparentemente simple: vivimos en un mundo en el que no nada más se necesita reunir ciertos materiales para producir otros, sino apropiárselos. De tal suerte que aquellos materiales más escasos son siempre más valiosos.
No comparto ni una sola de las ideas de Eliecer Ávila, pues, la ideología socialista, en cualquiera de sus variantes, es incompatible con el libertarismo. Pero reconozco el valor que tiene su rebeldía y la de los jóvenes que se suman a su partido o movimiento (como quieran llamarlo). Reconozco el capital político que va de a poco acumulando.
Algo cambia en Cuba lentamente.
Errel Rodericis 

Búscanos en Facebook como Retórica Socialista y en Twitter como @retorsocialista
NOSOTROS NO INFORMAMOS, PENSAMOS CUBA